sábado, 5 de diciembre de 2009

Arqueologia Submarina

Continuando en la linea de Arqueologia Submarina me permto reproducir un articulo del Maestro Edwin Corona publicado en el diario NOTIVER,en el Puerto de Veracruz.


Tetraheroica Veracruz, el 12 de junio del 2009. El arqueólogo francés Salomón Reinach, contemporáneo de Jacques Cousteau; en una de sus conferencias sobre Arqueología Submarina efectuada en Mónaco, declaró que el mayor reservorio de tesoros por descubrir se encuentra en el lecho marino.

Tetraheroica Veracruz, el 12 de junio del 2009.

Fuente: Notiver.com

El arqueólogo francés Salomón Reinach, contemporáneo de Jacques Cousteau; en una de sus conferencias sobre Arqueología Submarina efectuada en Mónaco, declaró que el mayor reservorio de tesoros por descubrir se encuentra en el lecho marino.

Y de este enorme potencial de descubrimientos, México, no solo en sus aguas interiores donde en cenotes, ríos, lagos y cavernas se encuentran restos de antiguas culturas, sino que a través de sus casi 11 kilómetros de litoral y bajo las 200 millas náuticas mar adentro que le corresponden están los restos de naufragios que encierran múltiples riquezas.

BUSCAN TESOROS SUBMARINOS.

POR: Edwin Corona y Cepeda./NOTIVER

Instructor Internacional de Buceo

Clave: CMAS M3 – MEX – 001.

Tal vez por ello es que la empresa estadounidense, Odyssey Marine Exploration ha solicitado al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) la autorización para explorar restos de naufragios frente a las costas de nuestro país. Dicha solicitud ha sido considerada como “reservada”, más los reporteros del diario “El Universal” interesados en el caso, han logrado investigar que existe un “juicio de nulidad” que se tramita ante el Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa y que, hasta noviembre del 2008 aún se encontraba “en proceso deliberativo tendiente a emitir la resolución definitiva”.

La información correspondiente, que me fue enviada por el Instructor Martín Federico Gómez, indica que la Odyssey Marine Exploration ha enfocado sus miras hacia tres interesantes naufragios que son:

EL GOLDEN GATE.- Vapor anglo americano propiedad de la empresa Pacific Mail Steamship, quien durante su navegación de San Francisco, Cal., a Panamá, se incendió el 27 de julio de 1862 a 24 kilómetros de la costa de Manzanillo, en el Océano Pacifíco, en la que actualmente todo mundo conoce en Manzanillo como Playa del Oro debido a que, según la información de la época y de la que cualquier avecindado conoce, en las entrañas del Golden Gate se transportaba una carga estimada de 1 millón, 400 mil dólares en pepitas y polvo de oro procedente de las minas californianas. A bordo se encontraban 242 pasajeros y 96 tripulantes como lo certifican sus pasavantes y no los 338 y tripulación que cita la Odissey Marine. Al iniciarse el incendio el capitán, con toda rapidez enfiló proa a tierra, donde fue completamente destruido por la marejada que lo despedazó contra los rompientes de la playa y el fuego. Una lista de sobrevivientes señala únicamente 213 personas sin mencionar si fueron pasajeros o tripulantes. Tras el desastre las pesadas cajas de hierro donde se guardaba la preciada carga, según el reporte del “Annual Register” de 1862, en la página 218 del Volumen CXII gran parte de esta se recobró utilizando dragas y buzos.

Sin embargo, persiste la posibilidad de que solo se recuperó una mínima parte de este tesoro y a pesar de las exploraciones y prospecciones realizadas por el antiguo Club de Exploraciones y Deportes Acuáticos de México (C.E.D.A.M., hoy convertido en un club de buceo yanqui bajo el rubro de Conservation, Ecology, Diving, Archeology & Museum) y la Secretaria de Marina no se ha logrado su rescate.

NUESTRA SEÑORA DEL JUNCAL.- Galeón de la Flota de la Nueva España hundido en una tempestad al salir de Veracruz.

Al respecto debo mencionar que existen discordancias acerca de este naufragio, ya que en el legajo 117 del Indiferente General y en el 351 del Archivo General de Indias se menciona que la Flota de la Nueva España compuesta por 60 navíos al mando del Capitán General Pedro de Escobar Melgarejo zarpó de Cadiz el 15 de mayo de 1601 y el 12 de septiembre a 20 leguas (ojo) de la Villa Rica de la Vera Cruz (Veracruz) los sorprendió un huracán que hizo zozobrar 6 barcos. Al abatirse el huracán las demás embarcaciones continuaron en convoy hacia Vera Cruz al que avistaron el 29 de septiembre, pero un fuerte “norte” obligó a los bajeles a pernoctar anclados a sotavento de la Isla de Sacrificios, en donde, para “aligerarse” arrojaron cañones, anclas y parte de su cargamento. Este documento refiere que la nave SANTA MARÍA DEL JUNCAL, de 100 toneladas de porte al mando de un capitán cuyo nombre se desconoce, se hundió por Isla de Gavias y de cuyo pecio se pudo sacar después parte de su carga.

Sin embargo, las referencias del Archivo de Indias en su Sección México, legajo 31, el Indiferente General en su legajo 771, la mención del naufragio en el Archivo de Santo Domingo contenido en el legajo 133 y el legajo 1632 de la Escribanía de la Cámara Real, dan noticia de que el 14 de Octubre de 1631 zarpó de Veracruz hacia La Habana y con destino a España la flota de la Nueva España compuesta de 19 navíos al mando del Almirante Manuel Serrano. El tesoro, como era costumbre, iba a bordo de la Capitana que era NUESTRA SEÑORA DEL JUNCAL, misma que se hundió, según citan algunas fuentes a 8 leguas al Norte del Bajo de las Arcas, (Actual Cayo Arcas) y se menciona que de los 335 pasajeros que se encontraban a bordo únicamente se salvaron 35 en un pequeño bote.

Sobre el rescate de este pecio deben hacerse varias consideraciones:

PRIMERA.- Es conveniente ubicar de cual naufragio se trata, ya que las condiciones de nombre son similares.

SEGUNDA.- Todos los documentos relativos al segundo naufragio mencionan que este se hundió, es decir zozobró, posiblemente por vías de agua, situación que hace muy diferente su interpretación para su eventual rescate.

TERCERA.- La posición y las coordenadas de ubicación del desastre obran en poder de la Secretaria de Marina, ya que a esta entidad se le enteró de tal posición por una empresa de rescate submarino con base en la Isla Cayman, cuyo barco “La Esperanza” permaneció aparentemente anclado por más de un año en el puerto de Veracruz, pues se le encontraron irregularidades en la extensión del permiso de rescate, lo que imposibilitó su salida. El barco “La Esperanza” contaba en aquel entonces con los adelantos tecnológicos más importantes de la época y llevaba además una compresora para llenado de tanques de buceo, cámara hiperbárica, médico, buzos especialistas, tripulación y capitán.

Acompañado del Instructor Evelio Martínez de la Torre del Club Acuanautas de Puebla, tuve la oportunidad de efectuar un buceo nocturno en el lugar en el que se supone se encuentra el pecio. Este se ubica entre Veracruz y La Antigua a los – 50 metros de profundidad. En el sitio se observan varios cañones desperdigados, así como la uña de una gran ancla semi enterrada. Dado el escaso tiempo de permanencia a esa profundidad – solo 5 minutos sin descompresión – el rescate de este navío exige de un habitat submarino para buceo a saturación o de rebote.

La vox populi veracruzana asegura que “La Esperanza” efectuó varias prospecciones nocturnas sobre el pecio y que una vez encontrado el tesoro, se retiró sigilosamente.

EL SAN ANTONIO.- Galeón al mando del Capitán Antonio Lajust y que formaba parte de la Flota de la Nueva España en la que la nave Capitana era NUSTRA SEÑORA DEL JUNCAL, cuyas referencias hemos mencionado anteriormente. Según dichos documentos, esta nave, con un importante cargamento de oro y plata, naufragó a una legua a barlovento del puerto de Tabasco, (¿?) pero se menciona que la mayor parte de la cochinilla, que como carga se encontraba a bordo, pudo recuperarse. No se menciona nada del oro y la plata.

Las empresas cazatesoros como la Odissey Marine Exploration, Marine Explorations Inc., Sea Hunt Treasures, BDJ Discovery Group basan su petición ante los gobiernos de los países donde llevan a cabo sus actividades mediante un porcentaje del mismo, además de mencionar que cuentan con los más avanzados recursos de la tecnología moderna como son robots de inmersión, cámaras submarinas a control remoto, embarcaciones equipadas con tal fin, sonares y magnetómetros de lo más reciente y personal (buzos) altamente capacitados en el uso de herramientas submarinas para la recuperación del tesoro.
Sin embargo, el verdadero interés de estas prospecciones estriba en sacar a la superficie los metales preciosos en forma de monedas, lingotes, joyas, objetos de ornamento religioso y suntuarios, para posteriormente subastarlos, haciendo a un lado el invaluable valor histórico de estos vestigios.

Esto nos lleva a reflexionar que en México es posible, con barcos, equipos y buceadores mexicanos el realizar una prospección de verdadera proyección nacional, ya que la Arqueología Subacuática no consiste en mantener cerradas las aguas interiores como en el caso de el Volcán Nevado de Toluca en el Estado de México, la Laguna de la Media Luna en San Luis Potosí o algunos ríos, cenotes y cavernas dentro del área maya de Veracruz, Chiapas y Yucatán o en impedir la exploración de barcos hundidos como el famoso caso de “las Joyas del Pescador” o “Las Naves de Hernán Cortés”, sino en facilitar los elementos y supervisar los rescates de las naufragios ocurridos en aguas mexicanas, efectuados por buzos mexicanos. Y brindarles facilidad para ello

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